Para el lanzamiento hay que tener presentes tres cosas: el espacio, el viento y el boomerang.
El espacio.
Busca un sitio amplio, donde no haya obstáculos que puedan interceptar el vuelo del boomerang (árboles, postes de luz, edificios, cables...), ni personas o animales. El suelo ha de ser blando, césped, hierba, arena, y olvídate del asfalto o las piedras, ya que un mal lanzamiento o mal aterrizaje en este tipo de superficie puede hacer que el boomerang se rompa.
El viento es muy importante. Lo preferible es un viento suave, moderado y constante, procedente siempre del mismo punto. Un viento fuerte hace incontrolable el boomerang, mejor no lances en días de mucho viento ya que podrías perder tu boomerang, se podría romper, o podrías lastimar a alguien. El viento racheado tampoco es buen amigo de los boomerangs, ya que hace que su vuelo sea inesperado, pudiendo provocar aterrizajes desafortunados. Si no hay viento, o el ambiente es muy húmedo, el boomerang volará pero quizás no llegue hasta su punto de partida sino que cierre la vuelta antes de tiempo (esto último depende del tipo de boomerang).
Con el viento de frente, has de lanzar hacia la derecha respecto a la dirección del viento (entre 45º y 90º), si lanzas un boomerang diestro o hacia la izquierda si el boomerang es zurdo.(ver fig.1)
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El boomerang. La clave para lanzar bien un boomerang está en como lo coges; La cara pulida (con los rebajes) ha de mirar hacia ti. Se coge el boomerang por la pala que se prefiera, sujetándolo entre los dedos pulgar, índice y corazón. Se sujeta firmemente, se coloca a la altura de la cabeza, por encima del hombro y se lanza en línea recta o con un grado de inclinación de poco más de 10º grados hacia arriba.(ver fig.1) |